La terapia de masaje aporta muchos beneficios a las personas mayores, como detallaremos más adelante. Uno de estos beneficios, tal vez el más importante, es intangible y muy valioso: la comunicación.
Cada vez son más las evidencias de la vinculación entre la soledad impuesta y las enfermedades. El ser humano necesita ser escuchado, atendido y tocado y esto es algo que se olvida fácilmente en la vejez.
El masaje geriátrico ayuda a paliar el aislamiento físico y mental de la persona. El quiromasajista escucha y habla con sus manos, consiguiendo reconectar al individuo con su cuerpo y su mente, recuperando sensaciones placenteras y aumentando su autoestima.
Los efectos del quiromasaje aportan conciencia del valor íntegro de la persona como merecedora de cuidado y atención, logrando una percepción más fuerte y capaz de sí mismo.
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